Enseñar sin errores

El tacto: nombrar el mundo, y por qué no es lo mismo que pedirlo

Qué es un tacto, en qué se diferencia de una petición aunque la palabra sea igual, y el error de refuerzo que, sin darse cuenta, convierte una cosa en la otra.

Para: Instructores

Por INTERLAZA 5 min de lectura

La idea de Skinner, que es la útil para enseñar, es que el lenguaje no es una lista de vocabulario. La misma palabra puede ser varias conductas distintas según qué la ocasione y qué produzca, y no hay garantía de que enseñar una arrastre a las demás.

El tacto es nombrar lo que está presente. Pasa un perro, el niño dice «perro», y lo que sigue es social: miras, asientes, dices algo de vuelta.

Por qué la misma palabra son dos habilidades

Un niño que dice «galleta» porque quiere una hace algo controlado por su propio estado: tiene hambre, la galleta es el objetivo, y lo que mantiene la conducta es conseguirla.

Un niño que dice «galleta» mirando el dibujo de una en un cuento hace algo controlado por el dibujo mismo, no por el hambre — una fuente de control no verbal. No se obtiene nada en el sentido de conseguir una galleta; lo que lo mantiene es un reforzador generalizado: atención, acuerdo, que alguien responda algo de vuelta.

Dos fuentes de control distintas, dos tipos de consecuencia distintos. Por eso un niño puede pedir una docena de cosas con soltura y no nombrar ninguna, y por eso también pasa al revés — aunque el reparto no siempre es tan limpio: una respuesta puede estar bajo más de un tipo de control a la vez, y una «galleta» dicha ante el dibujo mientras el niño además tiene hambre puede estar haciendo un poco de las dos cosas. Ninguno de los dos casos es un fallo de generalización: las dos nunca estuvieron garantizadas como la misma habilidad.

Figura — La misma palabra puede cumplir funciones distintas

Tres escenas con una pelota: el niño la ve en el suelo, se la pide a un adulto y repite un modelo vocal del adulto.
  • Ve la pelota → dice «pelota» → respuesta social
  • Quiere la pelota → dice «pelota» → recibe la pelota
  • Oye «pelota» → dice «pelota» → respuesta del adulto
«Pelota» puede nombrar lo que se ve, pedir acceso a ello o repetir un modelo vocal. Para distinguirlo hay que observar lo que ocurre antes y después, no solo la palabra. Las escenas aíslan situaciones para explicarlas; en una interacción real puede haber control múltiple.

El error que borra la diferencia

Entrega el objeto cada vez que el niño lo nombra, y la contingencia que has montado — decir la palabra, conseguir la cosa — es lo que enseña un mando, sea lo que sea lo que pretendías enseñar. Eso no quiere decir que un tacto bien enseñado se quede sin consecuencia: la atención, el acuerdo, una respuesta de vuelta también son consecuencias, solo que de otro tipo, y recibirlas sigue siendo conseguir algo. La diferencia está en qué depende la respuesta para obtenerlo, no en si obtiene algo o no.

Refuerza un tacto como lo haría una persona: mira, responde, di algo de vuelta, muestra interés. Si el niño claramente quiere el objeto, no pasa nada, pero entonces estás trabajando la petición, y conviene saber cuál de las dos estás haciendo.

Dónde enseñarlos

El sitio evidente es una mesa con imágenes, y funciona. Es también el sitio donde un tacto se convierte con más facilidad en una respuesta mecánica a una pregunta mecánica: «¿qué es?» repetido cuarenta veces produce un niño que nombra cosas cuando le hacen esa pregunta exacta, en esa silla.

La mejor mitad del trabajo ocurre durante el día, donde las cosas ya están. Nombra lo que los dos veis y deja hueco. Pregunta menos de lo que crees: «¿qué es?» es una ayuda, y un tacto que solo aparece después de esa ayuda todavía no está bajo el control de la cosa misma.

Qué debería mostrar el registro

Si un programa enseña peticiones y nombres a la vez, el registro tiene que mantenerlos separados: la misma palabra contada en una sola columna no dice cuál de las dos está creciendo.

Interlaza registra las respuestas de operante libre manteniendo aparte el tipo de operante, junto con si la respuesta fue independiente, guiada o una aproximación parcial. Esto último importa: una palabra a medias se registra como no correcta, así que nunca puede satisfacer un criterio de dominio, pero se informa aparte en lugar de archivarse como error. Un niño que pasa del silencio a una aproximación está haciendo algo, y un registro que solo muestra bien y mal no puede verlo.

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