Cómo funciona la igualación

Discriminación condicional: por qué la misma tarjeta puede ser correcta o incorrecta

Qué es la discriminación condicional, con ejemplos ilustrados: qué cambia la muestra, en qué se diferencia de la simple y qué conviene comprobar.

Para: Instructores

Por INTERLAZA 7 min de lectura Actualizado el

Imagina una actividad cuya regla es elegir la imagen idéntica a la muestra. Hay dos tarjetas entre las que escoger: un perro y una taza.

Con un perro como muestra, elegir el perro es correcto. Con una taza como muestra, elegir ese mismo perro es incorrecto. La tarjeta del perro no ha cambiado. Ha cambiado su función en la actividad.

Esa dependencia es lo que hace condicional la discriminación: qué elección se refuerza depende tanto de la muestra como de las comparaciones disponibles.

Primero, localiza la muestra y las opciones

En la ilustración, la muestra es la tarjeta que aparece sola arriba. Las comparaciones son las dos tarjetas de abajo, entre las que el niño elige. Las dos escenas tienen la misma consigna: elegir la imagen idéntica.

Dos ensayos ilustrados. A la izquierda, una muestra de perro sobre las tarjetas de perro y taza; el dedo de un niño elige el perro. A la derecha, una muestra de taza sobre las mismas tarjetas en las mismas posiciones; el dedo del niño elige la taza.
Cambia la muestra; las comparaciones siguen en su sitio. El perro es correcto con la muestra de perro e incorrecto con la de taza. Las manos del niño ilustran las elecciones esperadas, no resultados registrados.

Mira primero la escena izquierda y después la derecha. La taza ha pasado de incorrecta a correcta sin cambiar de aspecto ni de posición. Con el perro ha ocurrido lo contrario. Ninguna de las dos comparaciones es siempre la respuesta.

Colocar la muestra encima de las comparaciones es una decisión de presentación, no parte de la definición. Tampoco significa condicional «lo que vino antes»: en la igualación simultánea, la muestra sigue visible mientras el niño elige. En la igualación demorada, desaparece antes de que aparezcan las opciones. Ambos arreglos pueden implicar discriminación condicional.

Usamos dos comparaciones para que el ejemplo se lea con facilidad. No son una recomendación universal sobre cuántas opciones presentar al enseñar.

En qué se diferencia de la discriminación simple

Con las mismas tarjetas de perro y taza se pueden organizar dos tareas diferentes:

Discriminación simpleDiscriminación condicional
PresentaciónPerro y taza, sin muestra.Perro y taza, con una muestra que varía.
¿Qué elección se refuerza?Elegir el perro durante este arreglo de enseñanza.Elegir el perro con la muestra de perro y la taza con la muestra de taza.
¿Qué debe discriminar el niño?El perro de la taza.Las muestras, las comparaciones y qué elección corresponde a cada muestra.
¿Elegir el perro es siempre correcto?En este arreglo, sí.No: depende de la muestra.

«Simple» no significa que el perro deba seguir siendo correcto para siempre. El instructor podría invertir las contingencias más adelante. La diferencia aquí es que no hay otro estímulo que indique cuál de esas contingencias está vigente dentro de la tarea.

La igualación por identidad no es automáticamente una discriminación simple. Si cambia la muestra y el niño elige entre alternativas la imagen idéntica que le corresponde, el arreglo es condicional. «Clasificar» o «emparejar formas» no basta para clasificar una tarea: hay que saber cómo está organizada. Green (2001) explica esta distinción en términos de control de estímulos.

Son dos tipos de arreglo, no una secuencia obligatoria de «primero enseñar lo simple y después lo condicional».

Por qué importa la consecuencia

Hasta aquí, las imágenes muestran qué pide la tarea. La enseñanza incluye también qué ocurre después de elegir.

Ante la muestra de perro, el instructor puede reforzar la elección del perro; ante la muestra de taza, esa consecuencia sigue a la elección de la taza. Con la enseñanza se busca que las elecciones del niño queden bajo el control de esas relaciones.

Por eso la descripción técnica tiene cuatro términos: estímulo condicional (la muestra), estímulo de comparación, respuesta de selección y consecuencia. La consecuencia forma parte del arreglo de enseñanza aunque no esté dibujada en las figuras. Una prueba posterior puede evaluar la selección aprendida sin informar del acierto.

Organizar esos cuatro términos no demuestra que controlen la conducta del niño como se pretende. Para saberlo hay que observar sus elecciones.

La muestra no tiene que ser una imagen idéntica

Mantén las comparaciones de perro y taza, pero sustituye la imagen de muestra por una palabra hablada. Al oír «perro», el niño selecciona el perro; al oír «taza», selecciona la taza. Es una discriminación condicional auditivo-visual. El sonido y la imagen no se parecen físicamente: hay que aprender su correspondencia.

Otras tareas condicionales utilizan imágenes no idénticas o símbolos arbitrarios. La identidad es una relación posible, no la definición de discriminación condicional. Grow y LeBlanc (2013) describen el caso auditivo-visual y sus arreglos de enseñanza.

Aquí, comparación significa una opción disponible para elegir. Si has leído nuestro artículo sobre Ribes, allí encontrarás otro uso de la palabra: ofrecer tarjetas de comparación no demuestra, por sí solo, «comparación» en su clasificación.

Dos cambios que hacen preguntas diferentes

La primera ilustración pregunta: cuando cambia la muestra, ¿cambia con ella la imagen elegida?

La siguiente pregunta: cuando la muestra sigue igual pero las tarjetas cambian de sitio, ¿el niño sigue eligiendo la imagen que corresponde?

Dos ensayos ilustrados con una muestra de perro en ambos. A la izquierda, el perro está a la izquierda de la taza y es elegido. A la derecha, las tarjetas intercambian posiciones y se elige el perro, ahora a la derecha.
La muestra sigue igual; las comparaciones intercambian posiciones. La elección esperada sigue siendo el perro. La mano cambia de lugar porque se ha movido la tarjeta, no porque haya cambiado la relación que se pide.

Juntos, estos cambios ayudan a distinguir entre responder a la muestra y elegir siempre un lado. También ayudan a detectar un patrón de repetición de la elección anterior. Ninguna ilustración es un protocolo de evaluación ni evidencia sobre un niño concreto.

La preferencia por una posición solo produce muchos aciertos si esa posición es correcta con suficiente frecuencia. Del mismo modo, repetir el perro puede parecer un éxito durante una serie larga de ensayos de perro. Varía las muestras y distribuye las comparaciones correctas entre las posiciones sin una alternancia predecible; evita también indicar la respuesta con la mirada, un gesto o tarjetas de distinto tamaño. Son precauciones sobre el control de estímulos que analizan Grow y LeBlanc.

Qué registrar y qué puedes concluir

Las elecciones fiables con estas tarjetas permiten una conclusión concreta: el niño discrimina estas relaciones entrenadas en estas condiciones.

La generalización necesita su propia comprobación con imágenes, personas o situaciones nuevas. Pasar de muestras visuales a palabras habladas puede requerir enseñanza adicional. La equivalencia de estímulos también necesita pruebas adicionales de relaciones no entrenadas: no se desprende automáticamente de acertar en una discriminación condicional. Esta distinción es central en Sidman y Tailby (1982).

La pregunta útil es concreta: ¿con qué muestras, comparaciones y arreglos elige el niño de forma independiente, y qué queda por comprobar?

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