La tablet ahora nota cuándo tu peque deja de mirar — sin enviar una sola imagen a ningún sitio

Por INTERLAZA

Un registro de sesión puede decirte que un niño acertó 12 de 16 ensayos. No puede decirte que pasó un tercio de la sesión mirando al techo — y que el adulto sentado al lado pasó la sesión redirigiendo su mirada con paciencia. Esa diferencia importa clínicamente: la atención es el primer prerrequisito del aprendizaje.

El nuevo Monitor de Atención de Interlaza cierra ese hueco, y lo hace con una postura de privacidad que consideramos innegociable en una app usada por niños tan pequeños.

Qué hace

Cuando lo activas para un alumno, la cámara frontal de la tablet comprueba — varias veces por segundo, solo durante las sesiones — una única cosa: ¿está la cara del niño orientada hacia la pantalla? De esa sola señal salen tres funciones:

Pausa automática suave. Cuando la atención se va y no vuelve durante varios segundos, la sesión se pausa en una pantalla de descanso tranquila en lugar de quemar ensayos que nadie está atendiendo. En cuanto el niño vuelve a mirar, la sesión se reanuda sola. (Una mirada rápida hacia ti no cuenta — el monitor espera una desconexión realmente sostenida.)

Ensayos que significan algo. Los ensayos ya no corren mientras el niño mira a otra parte, así que la precisión refleja capacidad, no asistencia.

Una medida objetiva de atención. Tras cada sesión, los instructores ven qué porcentaje de la sesión estuvo el niño atento, cuántas pausas de atención hubo y cómo evolucionó la atención a lo largo de la sesión — esa imagen de “antes y después” tan difícil de juzgar de memoria. Las señales que usamos — la orientación de la cara hacia la pantalla — son las mismas validadas por investigadores midiendo la atención de niños autistas pequeños con tablets (Scientific Reports, 2023).

La parte de privacidad, en palabras llanas

Todo ocurre en la tablet. Los fotogramas de la cámara los analiza un modelo pequeño que se ejecuta en el propio dispositivo y se descartan al instante — nunca se graban, nunca se guardan, nunca se suben. No hay ningún servidor que pueda verlos, porque no se envía nada. Lo que queda tras una sesión es un puñado de números, como “atento el 84% de la sesión, 2 pausas de atención” — y hasta esos números se quedan en tu dispositivo y quedan excluidos por completo de la copia en la nube.

Lo construimos así porque cualquier cosa menos sería inaceptable con niños tan pequeños. Si nunca activas la función, la cámara no se toca en absoluto.

Cómo se activa

El Monitor de Atención es opcional, por alumno, desde el perfil del alumno (sección Monitor de Atención). Activarlo es en sí el paso de consentimiento — el ajuste explica exactamente qué se procesa y qué se conserva, en un párrafo, antes de que decidas. Si un dispositivo no tiene cámara o se deniega el permiso, las sesiones funcionan como siempre.

Una cosa más que mejora en silencio: el Asesor del Programa lee esta misma imagen de atención cuando sugiere si a un niño le vendría bien una temporada de práctica con objetos reales fuera de la pantalla. Las dos funciones se diseñaron juntas — notar el problema, y saber qué hacer con él.